En un entorno donde el emprendimiento suele mostrarse como una historia de éxito lineal, existen espacios que nos recuerdan la verdad: crecer implica equivocarse, tomar decisiones difíciles y, muchas veces, soltar para avanzar. Bajo esta visión se desarrolló la experiencia organizada por UVG-CREA, inspirada en la dinámica del programa Shark Tank, una jornada que llevó el aprendizaje empresarial a un nivel mucho más humano y real.
El evento tuvo lugar en la Universidad del Valle de Guatemala, en el espacio de Pensamiento Creativo del nivel 4 del CIT, donde emprendedores, estudiantes y profesionales se reunieron no solo para escuchar, sino para cuestionar, analizar y reflexionar sobre lo que realmente significa construir un negocio sostenible.
A lo largo de la jornada, los participantes no solo fueron espectadores, sino parte de una experiencia dinámica en la que se presentaron casos reales y se discutieron decisiones críticas.
Entre ellos destacaron Sila Solombrino (FRISSIE), Marcel Poujol, Isabel Montes (GLUTEN FREE) y Susana Gaytán (DOÑITA RELLENA), quienes expusieron cómo han enfrentado distintos retos a lo largo de sus trayectorias.
Cada uno aportó una perspectiva distinta, pero todos coincidieron en algo esencial: emprender implica tomar decisiones incluso cuando no hay certeza.
Sus intervenciones no se centraron únicamente en logros, sino en los momentos complejos que marcaron un antes y un después en sus negocios.
Hablaron de obstáculos reales, de crisis que obligaron a replantear estrategias, y de decisiones difíciles como cambiar de rumbo o incluso soltar proyectos para poder avanzar.
Lejos de presentar el miedo como un enemigo a evitar, los panelistas lo mostraron como un compañero constante en el camino emprendedor. La diferencia, según sus experiencias, está en aprender a actuar con decisión a pesar de él. Esa capacidad de avanzar con claridad, incluso en escenarios inciertos, fue uno de los aprendizajes más poderosos de la jornada.
En este contexto, la participación de OVERGENIUS cobra un valor especial. No solo como asistente, sino como una comunidad que cree firmemente en el aprendizaje continuo y en la exposición a experiencias reales como base del crecimiento. Estar presentes en espacios como este reafirma nuestro compromiso con una educación más práctica, más humana y más conectada con la realidad del emprendimiento.
Entendemos que el aprendizaje no termina en un curso, ni en una certificación. Es un proceso constante que se nutre de experiencias, de errores, de conversaciones y de la capacidad de cuestionar lo que creemos saber.
Este tipo de eventos también nos deja una reflexión importante: necesitamos más espacios donde se hable con honestidad sobre el emprendimiento. Donde no solo se compartan éxitos, sino también decisiones difíciles, fracasos y aprendizajes reales. Es ahí donde se construye un conocimiento verdaderamente útil.
Como recurso práctico, podemos llevar este aprendizaje a nuestros propios entornos. Desde simular escenarios de toma de decisiones en equipo, hasta analizar casos reales de negocios y debatir posibles caminos. Estas dinámicas fortalecen no solo habilidades técnicas, sino también la confianza para actuar en momentos críticos.









